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Pasan las horas…
En una noche de estrellas,
en la orilla de mi mar,
viendo las figuras,
su itinerante parpadear…
La espuma del oleaje,
llega a mis pies,
intentado decirme,
heyyy!!... Estás vivo…
Mi reflexión vuela…
se pierde en tú efigie,
en esa sonrisa seductora,
en eso que desprendes,
tras el canto de un relámpago,
es lo sublime,
que de ti,..
Se me permites ver…
La brisa de medianoche,
es como un halago tuyo,
y los roces de arenilla,
lejos de molestar,
dicen lo mismo,
Estás vivo…
Fantasías en la oscuridad titilante,
arropan mis sentidos,
estremecimientos de piel,
alucinaciones van y vienen,
es una noche proyectada…
El mar y yo…
En el eterno divisar,
de un lapso,
un soplo en el tiempo,
Huellas en la calida arena,
pasos inciertos,
tarareando un canción,
que me trae estampas...
Una y otra vez,
vuelves a mi percepción,
raciocinio que no existe,
se pasea el deseo..
atrapado en una sonrisa,
en una cabellera suelta,
en un abrazo imaginario,
con paladar a sal de amor….
El mar y yo…
Eternos en el tiempo,
en ese espacio que te estás perdiendo,
y que seguramente…
No tornará…
El infinito y yo…
Eternos amigos,
en el andar y en el pensar,
en el platicar y en el contender..
Mientras tú vas hurtando,
la imagen,
de ese ángel que no eres,
concibiendo en tus alas,
volar…
Diablos he visto muchos,
demonios con alas…?
Perdí la cuenta…
He luchado las mil batallas,
algunas las he ganado,
otras las he perdido..
Ya no es el caso de soñar más.,.
A lo mejor nunca lo sabrás,
que en una noche de estrellas,
tuve la osadía de meditarte,
con alas y brillo,
aún si la fotografía era...
En blanco y negro…
Príamo…

Este es mi ángulo preferido,
donde las señales obtienen,
un significado excepcional,
donde las utopías y expectativas quedan,
para el que quiera conceptuar,
o para el que ansía germinarlas…
Este es mi cosmos…
mi azul perpetuo,
el lienzo de mis sueños,
los hechizos y las fantasías,
Como lo eres tú…
Océano e inmensidad,
azul en tus bordes,
besos infinitos,
perdidos en un edén,
con aroma a fogosidad,
que estremece mi cuerpo,
me entrega delicia..
Vienes a mí,
cual deidad del olimpo,
tras lo terrenal y lo celestial,
traes en tú aliento,
la efusión del deseo,
el juguetear de tus senos,
la transpiración a flor de piel,
el espasmo de la entrega,
el orgasmo del origen,
al primer concebir,
sin haber sido aún mía…
Eres leña al ardor,
fuego del espacio,
llevas el orden,
el seminario de los sentidos,
lenta, pausada,
disfrutando la continuidad…
Absorbes cada instante,
encegueces mi recapacitar,
bebo de ti…
Tú original avidez,
mientras las palabras,
dilapidan sus autenticidades,
y todo se ha vuelto,
una dinámica,
al amar en la entrega,
del deseo y del poseer…
Tú y yo,
en el soplo de un ímpetu,
en la imaginación de dos almas,
en el lenguaje universal,
concediendo expresas sensaciones…
en suaves y distendidos,
movimientos articulados,
donde tu mundo,
se alzó con el mío…
De tus palabras e inquietudes…
no codicio salir…
ahógame en tú deseo,
en ese palpitar,
que significa para mi…
Vivir entre dos mundos…
Príamo.

Y te escondes…
Tras la delicadeza de una reflexión,
mientras tu voz se quiebra,
al centelleo de una mirada,
que en una estación,
perseguiste absorber,
y que ninguna vez,
lograste alcanzar…
Te carcomes los labios,
tú elipsis es trascendental,
no se humedecen las heridas del corazón,
en un arroyo de agua bravía…
No se desclavan los desvelos,
en una sabana,
de aturdidos insatisfechos,
cuando se trata de tú existencia…
Recorres tú creación,
entre suspiros sofocados,
de pequeñas callejuelas,
llenas de historias,
de ventanales ancestrales,
hierros enmohecidos,
y bohemios abrigar,
que el espacio enmudeció…
Una que otra partícula,
rueda la retentiva en tú rostro,
de que lo pudo ser,
y le negaste…
Por la avidez de un engaño,
por qué nunca especulaste,
que un juego,
llegara a tú alma…
Hoy tus días son dilatados,
privos de sentidos,
fríos y sigilosos,
desconsolados y extinguidos…
Una que otra mímica,
se aviva al repaso,
de un instante,
que siendo sortilegio,
en tú imaginación,
dejaste sucumbir,
por la cobardía,
de no aceptar tus errores…
La vida entrega muchas quimeras,
esta fue una entre tantas,
que por travesura quisiste corretear,
sin aceptar perder…
Hoy lloras tus recuerdos,
tus palabras y los hechizos,
que en un momento,
te hicieron radiante…
Y en tú finta edad,
seguramente volverás a revivir…
Los ángeles no siempre tienen alas,
pero tienen un paraíso en sus espíritus,
que solo puede ser alcanzado,
cuando un alma,
logra amar…
más allá de sus culpas,
y de sus pretendidas
habilidades…
Príamo.

En la soledad del pensamiento…
he quedado en el trasmundo,
en ese arco de tiempo efímero,
donde el ayer es un enfoque de lo real,
aunque al tratar de recordar,
se distorsiona la visión,
del intelecto humano…
¿Fue un pasado reciente demasiado intenso…?
¿Lleno de pocas o muchas emociones?
Tal vez exista un mañana parlanchín,
que lo defina…
¡De incontables o exiguas frustraciones…!
Paseo a la deriva,
en esta isla solitaria….
Siento la arena humedecer mi piel,
el agua de mi azul,
que se desliza entre mis dedos…
El corazón ya no pulsa,
pasmado yace,
sin dar signos de esencia,
pobre y ofuscado,
nunca comprendió,
lo que prudencia se le prometía…
Camino sin rumbo,
la brújula perdió su norte,
mi viejo velero,
de maderos corroídos,
en el embarcadero de la vida ancla,
privo de velas y mástil,
observa como el tiempo,
entres solsticios va pasando,
mientras el sigue ansiando,
volver a Navegar…
La retentiva despoja la sensatez,
recordar es agrietar la llaga,
de los amores profesados,
nunca consumados,
que solo fueron cantos
como las sirenas de Ulises,
que la maga circe,
en sus años de experiencia,
supo descifrar,
alertando al navegante,
de su enérgico encanto.
Y sigo deambulando,
en esta costa inusitada,
donde el sol diverge,
el reflejo del señor Mar…
No se halla un viento definido,
no hay términos de salida,
todo resultó aislado,
atrapado en un espacio,
que se ha de redimir…
Tras el canto de una sirena,
o el encanto de una princesa,
mientras tanto…
Sigo divagando,
con la soledad del pensamiento,
en un solsticio de Verano,
que apenas,
está comenzando….
Príamo.

A veces miras el cielo,
no esperas nada a cambio,
solo pensamientos,
que nacen de un sentido,
sin jerarquía alguna…
Y apremias tú vida,
imperturbado camino,
de una relatividad,
que si bien no aceptas del todo,
tampoco es molesta,
no es más de lo mismo,
y no es lo mismo,
en cada amanecer…
En el principio de un sueño,
son solo imágenes,
que vagan abiertamente,
con colores y luces abstractas,
en ellos ocultos,
hay sonrisas,
momentos en ningún tiempo vividos,
alegran el alma,
forzando un palpitar del corazón…
Estremecimientos humanos,
de quién la esperanza experimenta,
abriendo compuertas a la imaginación,
asimilando volar en su oculto,
divisando espacios,
creando savia…
Inicias fábulas,
a pura quimera,
apreciando cada vez más,
un minuto,
una adicción,
una mirada que no existe,
que ves más no conoces,
percibiendo una voz,
que se hace intima,
Ineludiblemente sublime,
pasionaria y evocatoria,
que llegas a concebir tuya,
en el albedrío integro…
de una emoción…
Pernoctas el momento,
adhieres música al hálito,
tus dedos,
levitan, sobre las teclas de un piano,
que no quiere desistir,
una lírica,
que inició,
aquel lapso intimo,
único y prodigioso…
Por el cual,
has reconocido en el,
La
….Génesis de un Sueño…
Príamo.
(Solo para quién sepa entender)

Y se vuelven a izar las velas…
sopla fuerte el poniente,
este embarcadero donde anclé,
fue tan un solo espejismo…
cubierto de oro,
solo percibido,
por mis ojos…
Se caen los tablones,
los maderos corroídos,
por tanta salitre,
de tanto poderío del mar,
lo dejan tambaleante…
Una rompiente más,
y rechinan sus clavos,
en la madera vieja, agujereada,
que fue cubierta de mastique nuevo,
sin curtir a fondo sus heridas…
No hay marineros esta noche,
en el gris del cielo,
estamos solos,
vieja brújula malgastada,
que tantas veces has extraviado,
el norte,
queriéndome hacer ver al sur,
donde triste y desolado,
únicamente quedan estrellas,
que agonizan al amanecer,
de un nuevo día…
Estamos solos,
velas de mis vientos,
muevan este barco,
que las aguas,
se han vuelto turbulentas,
y los ángeles han desertado,
de esta isla,
al destino de Díos…
Reálcense bien altas…
cierren las cubiertas,
el camino será largo,
que los nudos no sean una turbación,
no fijen un rumbo,
la brújula ya no es creíble…
Solo déjense llevar,
mar adentro,
donde si la muerte no llega,
al menos será compañía,
para que no sobrevenga…
Un albatros como evidencia,
cruzará nuestro rumbo,
seguidlo….
El sabe donde anidan los serafines,
adonde el azul aparecerá,
despejando estas atroces tinieblas,
abriéndole paso a dominios lejanos,
tierras no conocidas…
colores y aromas,
nunca vistos y percibidos…
Elévense anclas,
el camino a seguir es largo,
hemos de encontrar,
ese espacio de alma,
donde el palpitar del corazón,
sea de alegría,
ya que allí no existe otra variedad,
de vida…
Ábranse olas,
déjenme navegar,
a las luz de la luna,
en algún momento,
otra estrella brillará…
Y tal vez,
con algo de suerte,
no volverá a ser necesario,
volver a izar las velas,
Para navegar…
Nuevamente a la Mar….
Príamo.

Escondida tras la espesura de la existencia,
con la mirada pegada al asfalto,
entre recuerdos afligidos,
torbellinos de fatiga,
y…
cansancio mental…
Estabas ahí esa noche,
asustadiza luciérnaga,
de luz propia…
¿Que haces en el mundo,
de los que no saben ver…?
Rostro apesadumbrado,
salitre en las mejillas,
en el mejor de los casos,
músculos comprimidos,
en el altar de la tristeza…
Y yo…
Te observo,
tú luz convocó mí oscuridad…
A lo lejos en monosílabas,
escuche palabras,
indescifrables en mi mente,
sollozos a medio terminar…
que el alma si supo deducir…
Me acerqué a tú luz,
te ofrecí mi mano,
dijiste no…
No quiero tu mano...!
Momentos de cavilación,
silencios y porqués…
Te pusiste de píe,
apoyaste tu rostro en mi hombro…
Pensé en proveerte un cariño,
tal vez en envolverte,
me quedé sosegado…
Luego levantaste tú mirada,
tus ojos hablaron por ti,
no hacían falta términos…
Te mostré el camino,
te indiqué la estrella a alcanzar,
secaste tus lagrimas..
(¡¡ Y ahora te vas…Pensé!!)…
No fue así…
Tus brazos rodearon mí cuello,
sentí un calido beso en la mejilla,
luego se rompió el silencio,
diste unos pasos,
hacía atrás...
Tus ojos no parpadearon,
Y tu voz ya no era quebradiza…
(¡¡ No quise tu mano…
Porqué necesitaba tu hombro,
ya que en ti me pude ver,
y tengo luz propia,
cosa que muchos,
no logran ver…!!)
Y cual luciérnaga voló…
Por la condensada noche,
dejando tras de si,
una estela de luces y estrellas…
Levanté mí mano,
no para despedirla…
Quería decirle algo,
que jamás había escuchado,
la que se reflejó en mí,
no era su luz…
Era su Aura….
Príamo.